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jueves, 17 de febrero de 2011

carbonero común (Parus major)


Los carboneros comunes siempre son activos, tanto si se trata de buscar comida en invierno, como de descubrir, a partir de febrero, una cavidad para construir el nido. En la mala estación vagan en pequeños grupos ruidosos, a los que se unen otros pájaros, como trepadores, agateadores, reyezuelos e incluso, a veces, el Pico Picapinos. Se distinguen por su vivo plumaje, en el que se mezclan amarillo brillante, blanco puro, negro lustroso y verde oliva.
 Identificación: Cabeza y cuello negro brillante; mejillas blancas; con una banda negra que desciende por el pecho amarillo; dorso verde; sexos iguales 
 Nidificación: A menudo cría en agujeros de árboles o de muros, pero frecuentemente utiliza cajas anideras; ambos sexos aportan el material para el nido, especialmente musgos, con pelo o plumón como revestimiento; la puesta tiene lugar en abril-mayo; de 8 a 12 huevos blancos manchados de pardo rojizo; incubación, sólo por la hembra, de 13 a 14 días; los pollos son cebados por los dos progenitores y vuelan después de unos 20 días.Alimentación: Principalmente insectos, incluyendo orugas, pulgones, cóccidos; algunas yemas, frutos y semillas.
El Carbonero Común, Parus major, es el más abundante de los páridos que viven en la Península Ibérica. También es el de mayor tamaño y actitudes más agresivas y vivaces. Fácil de identificar, llama en seguida la atención el negro lustroso de la cabeza con un tono ligeramente azulado que se extiende por la nuca y hacia adelante formando un collar. El mentón y la garganta son de intenso color negro, extendiéndose por el centro del pecho y vientre. Los carrillos son blancos y las partes inferiores amarillas. La espalda es verdosa y antes de alcanzar la nuca hay una ligera mancha amarillenta. También en las puntas de las plumas del dorso hay matices gris-azulados. El obispillo es grisáceo y las alas tienen las primarias y secundarias negras, pero con bordes azules. En las alas se aprecia bien una franja blanca formada por las puntas de las cobertoras, que son gris azuladas. La cola es azulada y negruzca, teniendo la pareja exterior de rectrices los bordes blancos y una mancha blanca la penúltima.

sábado, 12 de febrero de 2011

Buitre Leonado (Gyps fulvus)

 Hola amigo, como ya sabéis todos los que me seguí esta especie es una de mis preferidas, una de las que más cariño les tengo, es más, creo que me tienen loco, nunca me canso de ir a verlos, nunca jamás de fotografiarlos, aunque aún no tengo la foto que quiero, espero poder hacerla algún día, aquí os dejo esta serie que la tomé con mi amigo Don Jose Manuel Gavilán, el pasado Domingo que se vino conmigo y que el tampoco lo apaño mal, echamos un grandísimo rato, disfrutamos de sus majestuosos vuelo, nos hicieron pasar una mañana fantástica, o por lo menos para mí fue así, más abajo os dejo algunas de su características más importantes, espero que disfrutéis viendo estas imágenes como ya lo hago yo. Un saludo a todos.
 El  Buitre Leonado Gyps fulvus es de menor tamaño y envergadura que el Buitre Negro, pero no menos espectacular en sus acciones. El adulto tiene la espalda y el dorso de las alas marrón pálido o pardo leonado, con frecuencia con un ligero tinte grisáceo. Las plumas primarias de las alas son negras y las secundarias marrones. La corta cola es también negra. Este color destaca mucho frente al leonado general, lo mismo cuando el pájaro está posado que al volar. En los buitres muy viejos las primarias no son negras sino marrones. Las partes inferiores son de color marrón algo rojizas en varios tonos y a menudo unos individuos no se parecen a otros, variaciones debidas casi siempre a la diferente edad y estados de la muda. El detalle que más llama la atención es su largo cuello desnudo de plumas y cubierto, únicamente, con un corto plumón de color blanco crema. En la parte posterior de su base tiene dos calvas que descubren una piel violácea. Así mismo en el pecho muestra otras dos que descubre voluntariamente y son un auténtico semáforo de su estado de ánimo con colores intensos, rojo, azul y blanco. Sobre los hombros y alrededor del cuello tiene una collera o gorguera de plumas blancas frecuentemente enmascarado su color por manchas de sangre de las presas. Los ojos son marrones dorados, la cera gris pizarra, el pico de color hueso y las patas grises. Ambos sexos son iguales, pero es un poco menor la hembra que el macho.
 Los inmaduros son similares a los adultos, pero algo más oscuros y rojizos en las partes superiores. También por debajo son algo más rojizos, con alguna raya blanca. El plumón de la cabeza y el cuello es más rosáceo que el de los adultos y la gorguera de plumas de la base del cuello es oscura y no blancuzca. Los ojos, la cera y las patas son como en los adultos.
En el segundo año de vida el Buitre es aún más oscuro que de joven. El plumaje de adulto lo adquiere gradualmente por una serie de mudas que va efectuando durante cuatro años. En un bando de buitres las variaciones en la tonalidad del plumaje son tan grandes, a veces, como variadas las edades y a menudo dependen de la incidencia de la luz en el momento de la observación.
 El Buitre Leonado localiza la comida por la vista. Parece ser que tienen un mal olfato y peor gusto. Desde luego que las actitudes del primer descubridor y sus vuelos en espiral alertan a muchos otros que vuelan en varios kilómetros a la redonda y que, en seguida, como ya se ha dicho, captan el cambio producido en el vuelo de su congénere. A este respecto es verdaderamente sorprendente el alcance de su visión y la gran eficacia de su memoria. Una presa situada a 65-70 km. de distancia de una colonia en el Parque Natural de la Subbética (Córdoba) y que fue localizada por sólo dos buitres a media tarde, era. ya devorada completamente por estos una hora después de amanecer al siguiente día.
 En vuelo el Buitre Leonado tiene unas proporciones a simple vista similares a las del Buitre Negro, pero su cuerpo más claro contrasta mucho con las plumas de vuelo (primarias y secundarias) más oscuras, contraste que no existe en la otra especie. A diferencia del Buitre Negro se remonta con alas en V abiertas y curvando mucho las secundarias, formando como un arco, en especial cuando gira. La cabeza sobresale poco hacia adelante y es más delgada que en la otra especie, pero este detalle es muy difícil de apreciar en el campo, sobre todo cuando al no estar juntos los dos buitres no existe posible comparación entre ellos. Las alas son largas y anchas, pero no tan rectangulares como en el Buitre Negro. La cola corta y redondeada es menos acuñada, aunque este detalle no es muy distintivo. Como todos los buitres permanece mucho tiempo en vuelo, planeando y remontándose sin apenas esfuerzo, con movimientos ocasionales y casi imperceptibles de las alas. En el vuelo directo, las alas tienen forma angulada con las primarias bien cerradas. Cuando inicia el vuelo desde el suelo o desde un cortado rocoso, lo hace con lentos y profundos batidos de alas. Los inmaduros vistos desde abajo muestran un marcado contraste entre el cuerpo y parte anterior de las alas de color pardo claro, frente a las plumas de vuelo y la cola intensamente oscuras, casi negras. Este contraste es menos notorio conforme aumenta la edad. Pero aún en buitres comunes viejos, los colores claros nunca son tan oscuros como los más pálidos buitres negros. Por encima el contraste es mucho mayor entre las plumas cobertoras alares, el obispillo gris parduzco o leonado y las negruzcas primarias, secundarias y la cola, a diferencia de todo el dorso muy oscuro, marrón negruzco, del Buitre Negro.
A gran altura, una pareja de buitres leonados describe vueltas lentamente, con las alas extendidas y rígidas, uno junto al otro o tan exactamente superpuestos que parecen unidos por un invisible hilo. Este magnífico vuelo nupcial puede observarse todavía a fines de diciembre o principios de enero en diversas montañas españolas, pero no ocurre lo mismo en el resto de Europa, donde en su gran mayoría han sido exterminados.